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miércoles, 6 de abril de 2011

SOMOS LO QUE HACEMOS…

La pasada semana recupere de una estantería un libro del año 1996 “Golpe al Estado del Bienestar” del economista Pedro Montes, editado por Icaria. El libro hace una referencia a la crisis financiera del año 1994 en España. Tras el Tratado de Maastricht (1992) se establece la libre circulación de capitales; Se fijan unos "criterios de convergencia" (control del déficit y la deuda pública etc..); y se pone en marcha la moneda única, el Euro, Es muy interesante la relectura del libro por que nos permite recordar que ante aquella crisis, países como Alemania y Francia se vieron fuertemente afectados y se saltaron alegremente la obligatoriedad de no sobrepasar el 3% de Déficit Publico. Por otro lado la llegada de la moneda única beneficio fundamentalmente las exportaciones alemanas. Esta manera de actuar resulta como menos chocante ante las exigencias actuales de Francia y Alemania a los países del sur de Europa. En esa línea, lo mas destacado de aquel periodo es que las recetas de la derecha económica eran las mismas que plantean hoy Merkel y Sarkozy: Mas desregulación laboral; aumento de la edad de jubilación; limitar la deuda pública (gastos sanitarios y en educación etc.) en definitiva ir hacia el desmantelamiento del Estado del Bienestar. Como afirmo sin ruborizarse uno de los gurús del neoliberalismo Joseph Schumpeter “las crisis económicas son necesarias, son una fase saludable del capitalismo, tras la que ha de salir reforzado”. En nuestro país de momento se lleva por delante a un líder de la socialdemocracia reconvertido al socialiberalismo, un paquete de conquistas sociales y la esperanza que miles de trabajadores pusieron en un gobierno que pensaban era el suyo. ¿Y qué nos deja? Lo mas seguro es un futuro gobierno neoliberal (efectivamente, el credo económico que nos ha llevado a esta crisis) al que le quedaran pocas cosas por hacer y que hasta la fecha no ha dicho esta boca es mía en materia económica. Si como dice Galeano, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos, de nosotros y nosotras dependerá lo que serán o como serán nuestros hijos/as.


Miguel Angel Martín



martes, 8 de marzo de 2011

El Shock ha comenzado


Reagan y Friedman
Hace ya casi cuarenta años el economista oráculo del Neoliberalismo, Milton Friedman, tras recomendar en la Chile de Pinochet las medidas económicas que debían desarrollarse (privatizaciones en el sistema de salud y pensiones, reducción del presupuesto del Estado, anulación de leyes laborales, etc.), no se arrugo al manifestar sus simpatías por el asesino golpista Pinochet y calificar el saqueo que sufrió Chile de “Milagro Económico”. Según Friedman la toma del poder (le da igual de qué forma) debe servir para imponer cambios económicos radicales a pesar del coste social. Para los Neoliberales las crisis son necesarias, son una fase saludable del capitalismo deben servir para que tras cada crisis el capitalismo salga reforzado.

Según el politólogo canadiense Dorsal Brunelle "El ultraliberalismo exige una transformación profunda de la gobernanza política. En virtud de esta transformación, de los gobiernos y los poderes públicos que, al renunciar a asumir el papel de promotores de los bienes públicos y de protectores de los pueblos, se transforman en depredadores”, eso está pasando con la Unión Europea que lejos ya de servir para traer lo mejor de Europa a cada país miembro, ahora se ha trasmutado en una eficaz herramienta para imponer criterios neoliberales a todos los países bajo su influencia. Prueba de eso es la intención del Pacto de Competitividad que se quiere discutir en la UE y que a propuesta de Merkel, Sarkozy y Barroso (el 4º de las Azores) lleva perlas como: bajada de sueldos; reducción de servicios públicos; cambiar los impuestos para que afecten al consumo ( terminar con la progresividad fiscal), cambio constitucionales que impidan a los países endeudarse, vincular la edad de jubilación a las expectativas de vida etc… A ustedes no lo sé a mi todo esto me suena a esa “Terapia del Shock” de la que hablaba Friedman en los setenta y que debía emplear a los medios de comunicación, dejando claro que el Mercado lo que necesita es no tener ninguna regulación y que la culpa de todo la tiene la intromisión del Estado en la Economía. Si son de los que tiemblan al oír esto, después de hacerlo hagan como Stéphane Hessel ¡Indígnense! El Shock ha comenzado.

Miguel Angel Martín



viernes, 26 de noviembre de 2010

La verdad esta ahí fuera

Visto lo visto, los que nos gobiernan desde posiciones acriticas sobre el Neoliberalismo, cualquier dia podria sucederles algo parecido y descubrir que hay vida más allá del sol.

Buena suerte

jueves, 4 de noviembre de 2010

Agenda Oculta

La pasada semana Pepin Blanco, el hombre que corta el bacalao en el PSOE y ahora en carreteras, caminos, puertos y AVES; el hombre que ha querido controlar a los controladores aéreos; Este poderoso caballero, ha sacado tiempo de su apretada agenda para iluminarnos sobre las verdaderas intenciones del líder de la oposición Mariano Rajoy. Blanco ha denunciado que el verdadero programa del PP se esconde entre las líneas de la entrevista que el diario El País realizo el pasado domingo a Mariano Rajoy. En esta, el pausado líder de la oposición, apuntaba que su camino, si fuera Presidente del Gobierno, sería muy parecido al de David Cameron en el Reino Unido, es decir mantendría la subida del IVA, reduciría el presupuesto de Educación y Sanidad prácticamente a la mitad y tiraría a la calle a medio millón de funcionarios. También añadió alguna perla de su propia cosecha como: eliminar el matrimonio gay: recortar la Ley del Aborto; Privatizar parte de la Sanidad y la Educación (básicamente que los amigos entren en el pastel publico) y quitar competencias a las autonomías (por favor sobre todo que se las quite a las autonomías donde gobiernan que son las más endeudadas y que prestan menos servicios públicos a los ciudadanos/as).

Coincido con Jose Blanco en que Rajoy ha comenzado a enseñar la patita, como el lobo del cuento, en los últimos meses el PP no ha dicho nada sobre los que haría si fuese el encargado de guiarnos por esta crisis económica generada por su credo económico: el neoliberalismo. Pero de repente sufro una revelación, quizás consecuencia del shock sufrido por la pronta llegada del AVE a Valencia y pienso ¿En qué parte del Programa del PSOE de las elecciones de 2008 se hablaba de congelar las pensiones; bajar el sueldo a los funcionarios; realizar una reforma laboral a la carta de los sectores más neoliberales de la economía española; avalar deudas de bancos, subir los impuestos indirectos etc…? ¿Se acuerdan? Era la época en la que todo el mundo con un mínimo de curiosidad dominical de hojas salmón o parientes en el sector de las burbujas, hablábamos de crisis y nuestro Presidente de desaceleración. El lema del PSOE en 2008 era, si no cito mal, Motivos para creer. Un partido, supuestamente laico, apelaba a la creencia en lugar de a la ideología o las convicciones, quizás era una premonición y quién sabe si el próximo eslogan del PSOE será Confianza ciega.

POR FAVOR ABRAN TODOS SUS AGENDAS ANTES DE LAS ELECCIONES.



Miguel Angel Martín







jueves, 14 de octubre de 2010

TRABAJO Y CALIDAD DE VIDA de Vicenç Navarro

El trabajo es la variable más importante para explicar la calidad de vida de la población adulta. Estudios científicos de los centros de investigación de la salud de EEUU (los famosos National Institutes of Health del Gobierno federal de EEUU) han mostrado que la variable más importante para explicar la longevidad (es decir, los años que una persona vive) de los ciudadanos estadounidenses es el tipo de trabajo que realizan. A mayor calidad del trabajo (es decir, a mayor posibilidad de mostrar en su puesto de trabajo la creatividad que todo ser humano tiene, a mayor control de su ambiente laboral y de sus condiciones de trabajo y a mayor satisfacción con su trabajo), mayor es el número de años que un ciudadano vive. En realidad, el trabajo configura las 24 horas del día, y no sólo las ocho horas de jornada laboral. Un carpintero, por ejemplo, tiene sueños distintos a un médico. Y el punto más débil de nuestras sociedades es que, para la mayoría de personas que trabajan, el trabajo no es, en sí, un medio de goce, creatividad y satisfacción, sino un mero instrumento para conseguir los medios –dinero– para que aquel individuo se sienta realizado en el mundo del consumo. La sociedad del consumo convierte el mundo del trabajo en mero instrumento para poder consumir.



Sin embargo, el trabajo es la variable más importante para configurar la vida de una persona. Lo que la persona tiene (el consumo) depende de lo que hace (trabajo). De ahí que la gente normal y corriente, en la gran sabiduría que le da su experiencia cotidiana, cuando quiere saber de una persona, después de preguntarle su nombre, suele preguntar: “Y usted, ¿de qué trabaja?”. Y cuando le responde a esta pregunta ya conoce mucho de la otra persona, incluyendo su nivel de consumo, tipo de vivienda que tiene y el tipo de vecindario donde vive, así como su estilo de vida, y un largo etcétera.

Pero el trabajo (la existencia de un buen trabajo) no es sólo un bien individual, sino también colectivo. Es decir, a más personas trabajando (y con un buen trabajo), mayor riqueza existe en un país. En realidad, el hecho de que seamos en España menos ricos que la mayoría de países de la

UE-15 se debe a que tenemos menos personas trabajando que ellos. De ahí la enorme importancia de que las autoridades públicas ayuden a las mujeres a integrarse en el mercado de trabajo mediante el desarrollo de lo que en su día llamé “el cuarto pilar del bienestar” (ver mi artículo bajo este título en Público, 15-10-09), es decir, escuelas de infancia y servicios domiciliarios.



Ahora bien, para tener un buen trabajo primero hay que tener trabajo. Y este no abunda. Y ahí comienza el problema. Si todas las personas que desean tener trabajo (que son la mayoría de personas adultas) lo consiguieran y hubiera pleno empleo, la demanda no sería sólo de empleo, sino de buen empleo. Un buen empleo sería el objetivo central de la mayoría de la población adulta. Pero cuando hay un elevado desempleo, entonces las demandas disminuyen y se pide trabajo y punto, sin añadir “buen”, que es la situación en la que nos encontramos ahora, con un elevadísimo paro.



Ahora bien, el desempleo se da cuando hay menos oferta de trabajo que la que desea la población que busca trabajo. Y ello puede deberse a varias razones. Una es que la economía está estancada y no hay suficiente demanda de productos y servicios, con lo cual las empresas disminuyen su producción y despiden a sus trabajadores. Es lo que está ocurriendo ahora. Pero, además de ello, hay causas estructurales que vienen existiendo desde hace muchos años. Una es el cambio tecnológico, que permite a un trabajador hacer lo que hacían antes veinte trabajadores. Otra es el desplazamiento de empresas a otros países, a los que se llevan puestos de trabajo. Y otra es la inmigración, que aumenta el tamaño de la población que demanda trabajo. Cada una de estas causas estructurales puede variar según decisiones políticas.



Pero otra manera de reducir el desempleo, que no se está explorando tanto como las anteriores, es aumentar la oferta de trabajo disminuyendo el número de horas trabajadas. Esto es precisamente lo que hizo la Administración Roosevelt con el New Deal, cuando el desempleo, durante la Gran Recesión, aumentó considerablemente. Dictó una ley en 1940 que estableció la semana laboral de cinco días, cuando antes era de seis días. Este cambio fue enormemente importante y, además de aumentar la calidad de vida de la población trabajadora (y de sus familias), aumentó enormemente la oferta de trabajo. De ahí que una medida de gran eficacia para crear empleo sería disminuir la semana laboral a cuatro días, cambio que, naturalmente, debería hacerse lentamente y sin que afecte negativamente a la producción de bienes y servicios. Es probable que los beneficios empresariales se redujeran al principio, lo cual explica la enorme oposición del mundo empresarial a tal medida. En realidad, su última demanda, propuesta por la Comisión Europea, de sensibilidad neoliberal, era aumentar la semana laboral de 48 a 65 horas.



Las rentas del trabajo, sin embargo, subirían, lo cual es un dato positivo desde el punto de vista de la eficiencia económica, pues parte del problema financiero y económico se basa en la excesiva polarización de las rentas, con una enorme exuberancia de los beneficios del capital a costa de la reducción de los beneficios del trabajo (ver mi artículo “Para entender la crisis. Así empezó todo en Estados Unidos”, Le Monde Diplomatique, junio de 2009). Y los datos están ahí para quien quiera verlos. El enorme aumento de la productividad que se ha dado durante el siglo XX en la mayoría de países de la OCDE (el club de países más ricos del mundo) ha beneficiado mucho más a las rentas del capital que a las rentas del trabajo. De ahí la importancia de revertir este hecho por razones de equidad, así como de eficiencia económica.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas de la Universidad Pompeu Fabra y director del Observatorio Social de España



miércoles, 13 de octubre de 2010

SI NO HAY ALTERNATIVAS PARA QUE QUEREMOS UN GOBIERNO

El Roto lo expresa hoy en el diario El Pais como nadie. Parece que la historia ha terminado para muchos gobernantes, si es así y las ideologias no sirven para transformar la realidad. Ahorremonos todo esa parafernalia.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Vergara en Público

martes, 21 de septiembre de 2010

No hay derechos que duren cien años…

El 3 de marzo de 1904 el recién puesto en marcha Instituto de Reformas Sociales  iniciaba reformas legales que establecían el descanso dominical de los trabajadores. El reformismo social español comenzaba su andadura, que desde finales del siglo XIX y principios del XX intento poner de acuerdo a liberales krausistas, católicos reformistas y socialistas moderados, para mejorar las condiciones socio laborales de los trabajadores. Unos lo hacían por el temor a los potentes movimientos anarquistas y revolucionarios; otros por seguir la consigna de la iglesia católica (Encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII).
Durante el último siglo los trabajadores españoles fueron conquistando una serie de derechos que culminaron en 1977 con el inicio de nuestro incipiente Estado del Bienestar (Pactos de la Moncloa). Han sido más de cien años de luchas obreras; de dificultades y penurias; de solidaridades; de represión; de cárcel, y finalmente de conquista social. Tras ese tiempo, asistimos en este 2010 a una fuerte ofensiva contra nuestro precario Estado del Bienestar, orquestada por los mismos que han generado esta crisis financiera. El Capitalismo, lejos de refundarse con una nueva cara más social, ha decidido hacerlo de la manera más cruenta, volviendo a sus orígenes. Mientras, la izquierda y los trabajadores asistimos “groguis” a esta crisis. El todopoderoso Mercado ha decidido hacer virtud de sus mayores defectos y aprovechar la ocasión para hacer limpieza de todos aquellos derechos y conquistas sociales que le son molestos. Nos han metido el miedo en el cuerpo y no piensan sacárnoslo. Nuestro gobierno ha pasado de la socialdemocracia al socialiberalismo en media cumbre europea, dando por bueno el sistema y rindiéndose a sus imperativos, sin cuestionarles ni una sola receta a los mismos que nos han metido en este atolladero. y que arrogantemente no dejan de dar recomendaciones.
La Huelga General del próximo 29 de septiembre es posible que sea la más importante de las realizadas en nuestro país, su importancia radica en que se están poniendo en cuestión derechos hasta hace poco tiempo incuestionados. Si las anteriores fueron en clave de presente esta quizás sea la primera en clave FUTURO. Hoy día corremos el riesgo de que nuestros/as hijos/as vivan peor que nosotros/as. Por todo ello es necesario plantar cara y frenar a un gobierno que se ha rendido, llevándole el próximo día 29-S el mensaje de la rectificación. Muchos pensareis que los sindicatos no han estado finos, que se deberían haber movilizado muchos antes, es posible, pero también lo es que parte de la estrategia neoliberal pasa por cargarse a los sindicatos, esto no es nuevo, Reagan y Bush ya lo hicieron. Los sindicatos son un obstaculo más en la desregulación y en la eliminación de derechos sociales.

La Huelga General está más que justificada, no va contra un partido, va contra un gobierno que ha olvidado quien lo puso ahí. Yo iré. ¿y tú?

Miguel Angel Martín


miércoles, 12 de mayo de 2010

MANSAMENTE PERDEMOS LAS BATALLAS QUE GANARON NUESTROS PADRES




































El Roto ilustra como nadie la sensación de apacible y borreguil espectación ante lo que va a ser uno de los mas brutales retrocesos sociales en la "Europa Social". ¿Para que va a venir nadie a privarnos de derechos de manera autoritaria? ya nop hace falta, nuestra indiferencia hace todo el trabajo. Solo nos dedicamos a gestionar derrotas.

lunes, 3 de mayo de 2010

lunes, 8 de marzo de 2010

EL MILAGRO POLITICO VALENCIANO

Desgraciadamente seguimos siendo el hazmereir del pais. Estos inutiles, no saben siquiera que lo que han hecho ha provocado una mayor reperscusión de estas imagenes. ¿Chulos?¿Prepotentes? Quizas buscaban que les llamasen algo así.

martes, 19 de enero de 2010

PRESIDENCIA ESPAÑOLA DE LA UNION EUROPEA

Que grande es Vergara

martes, 3 de noviembre de 2009

Son ustedes muy amables

"Son ustedes muy amables, gracias por venir" estas son las únicas palabras que en los últimos días se le pueden sacar al Muy entrecomillado Honorable President de la Generalitat Valenciana. Es vergonzoso como este tipo de personajes están denigrando la política, nos quejamos en su día de Zaplana, pero se está demostrando que el "curita" es su alumno aventajado. Vivimos en una comunidad autónoma, el País Valenciano, donde los servicios públicos, especialmente la sanidad, la educación y los servicios sociales están denigrándose en favor de los amigotes. En la sanidad, la derecha ha visto que es más negocio optar a la gestión de un servicio que quedarse en la opción privada. Lo mismo ocurre en los servicios sociales, esta gente no tienen escrúpulos y hacen negocio hasta con los que peor están (Mayores, menores tutelados etc.). Al mismo tiempo tienen una aureola de buenos gestores, que no me la explico. En la Generalitat creo que aún no ha nacido el futuro presidente/a de la generalitat que comenzara a pagar el boquete de la era Zaplana. No obstante esta gente sigue barriendo en las urnas, algo que además utilizan como coartada para tapar sus trajes caros, los pagos en B y otros fétidos manejos. Cuando en las próximas elecciones vuelva a ganar el PP en valencia, seguro que el Bigotes, el Curita, Ric y Don Vito, donde quieran que este pensaran: son ustedes muy amables. MIGUEL ANGEL MARTIN

viernes, 11 de septiembre de 2009

IMPUESTOS Y SOCIALDEMOCRACIA

Si ustedes tienen una nomina, se desplazan en coche o motocicleta, fuman y se toman alguna copita el fin de semana, felicidades, tienen todas las papeletas para contribuir a las arcas del Estado un poquito más, en lo que parece ser la próxima subida de impuestos que planea nuestro gobierno. Tras ocurrencias efectistas como los 400 euros o los 2.500 por nacimiento de hijo/a, que cobra igual usted que la hija de Amancio Ortega (Zara); la nueva ideología de moda el socioliberalismo, nos anuncio hace unos meses que la bajada de impuestos era de izquierdas. Eso si, al poco tiempo nos subían la gasolina y el tabaco, dos impuestos indirectos que pagamos todos/as al mismo precio aunque nuestra renta sea diferente. Atrás ha quedado el principio socialdemócrata de la progresividad fiscal y los impuestos como manera de redistribución de la riqueza. En EE.UU y la Unión Europea en los últimos años se ha producido una importante disminución de las cargas fiscales de los que más tienen y un estancamiento brutal de los salarios de los trabajadores asalariados. A la polarización social producida por esta desigualdad, no son únicamente responsables nuestros políticos, la propia ciudadanía contribuye a ello en gran medida. Preferimos una cheque-bebe de 2.500 euros igual para todos, a que el Estado nos provea de Escuelas Infantiles de 0 a 3 años; Eliminan el impuesto de patrimonio y nos sentimos aliviados, cuando nosotros tenemos una participación ridícula en comparación con las grandes fortunas que son realmente las satisfechas con esta medida. La acumulación de capital producida por el “escaqueo” fiscal de los últimos años, se dedico fundamentalmente a la inversión inmobiliaria, y paradojas de la vida esta crisis se paga a cargo de las arcas del Estado, el denostado Estado que ahora reclaman aquellos cuya cantinela era que “el Estado es el problema”. El discurso fiscal actual se ha ubicado en las mismos parámetros, da la impresión de que hay que subir los impuestos para pagar los desmanes del Gobierno. Ahí muchos se olvidan del coste social del desempleo producido a causa de una crisis de la avaricia y el descontrol financiero, y sobre todo se olvidan del coste económico para salvaguardar la “solidez bancaria de nuestro país”. La principal pega es que nuestro gobierno va a volver a renunciar a los principios socialdemócratas, renunciara a meterle mano a las SICAVs (Sociedades de Inversión de Capital Variable), donde de manera opaca se esconden las grandes fortunas de España. Recientemente desde la Asociación Profesional de Inspectores de Hacienda denunciaban el uso fraudulento de estas sociedades y la modificación legal pactada por PP y PSOE para que su control se realice en lugar de por la Inspección de Hacienda, por la Comisión Nacional de Mercado de Valores, que curiosamente no parece ver ninguna de la irregularidades detectas por los inspectores de hacienda. Mas de 25.000. millones de euros se esconden en estas sociedades que tributan al 1%. Finalmente todo apunta a que la cuenta la pagaremos los de siempre. Mírenlo por el lado bueno: buen momento para dejar de fumar, coger la bicicleta y reducir el consumo a lo necesario. Mientras Botín cada día se ve más de izquierdas. Suerte.

Miguel Ángel Martín

jueves, 3 de septiembre de 2009

Efectos de la regresividad fiscal

Desde el inicio de la época neoliberal, la mayoría de los países de la Unión Europea (incluyendo España) han implementado políticas de reducción de impuestos, con un aumento muy notable de su regresividad. Como consecuencia, las rentas del capital y las de los grupos más pudientes de la sociedad han visto reducir sus impuestos de una manera muy marcada, aumentando así sustancialmente sus ingresos. Durante la década 1996-2006, los beneficios empresariales aumentaron un 33% en la media de la Unión Europea de los Quince (UE-15) y un 36% en la zona euro. En España, tales incrementos fueron incluso superiores. Las empresas españolas vieron aumentar sus beneficios netos un 73% (más del doble de la media de la UE-15). Este aumento de las rentas de capital tuvo lugar a costa de las rentas del trabajo. La masa salarial (que mide tales rentas) descendió muy marcadamente, pasando de representar el 70% de la renta nacional en la zona euro, en el año 1992, al 62% en el año 2005, descenso que fue, incluso, más acentuado en España, donde pasó de representar el 72% de la renta nacional al 61%. Ello fue resultado de que el crecimiento de la riqueza del país no se estaba distribuyendo equitativamente. Mientras los beneficios empresariales crecían de forma exuberante, los costes laborales aumentaron sólo un 18,2% durante el periodo 1999-2005 en la zona euro, un crecimiento, incluso, mucho menor en España, donde tales costes laborales subieron sólo un 3,7%, cinco veces menos que en la zona euro. Este descenso de la masa salarial (que ocurrió independientemente de los ciclos económicos y a pesar del aumento de la población activa) fue una de las mayores causas de la crisis económica, crisis que se debe a la falta de demanda. Las familias de las clases populares (la clase trabajadora y clases medias) intentaron sustituir la reducción de la masa salarial endeudándose (proceso facilitado y estimulado por las empresas financieras), lo cual pudieron hacer gracias al precio de su aval, la vivienda, que fue subiendo. Pero cuando el mercado inmobiliario colapsó, las familias se quedaron con enormes deudas, que, además de no poder pagarlas, tampoco pudieron obtener créditos para liquidarlas. A este problema de la demanda, consecuencia del descenso de la masa salarial, se añadió la crisis financiera, resultado directo de la exuberancia de las rentas del capital y sectores pudientes de la sociedad, los cuales no invirtieron –a través de la banca– en las empresas productivas, pues la rentabilidad de tales empresas era baja, consecuencia de la falta de demanda. No era rentable invertir en la industria automovilística, por ejemplo, pues había un descenso muy marcado de la demanda de coches, resultado de que la gente no tenía dinero para comprarlos. De ahí que invirtieran en actividades especulativas, tales como el sector inmobiliario, alcanzando unos niveles de beneficios del complejo bancario-inmobiliario-construcción escandalosamente altos, inflándose los precios de la vivienda un 32%. Este complejo fue el motor del crecimiento económico en España y su enorme poder político y mediático es una de las mayores causas del retraso en la recuperación económica en España (ver Navarro, V., Las rigideces del mercado bancario-inmobiliario en www.vnavarro.org). Incluso hoy, cuando el precio de la vivienda ha descendido en otros países (como EEUU) hasta un 30%, en España sólo ha descendido un 8%. Si no se da un descenso mucho mayor, no se reavivará el mercado de la vivienda, y con ello la recuperación económica. La solución de la crisis exige una reversión de esta enorme polarización de las rentas, que ha sido facilitada por unas políticas fiscales regresivas, que han beneficiado las rentas del capital y las rentas superiores a costa de las rentas del trabajo. Esta situación es particularmente acentuada en España, ya que tiene la menor carga fiscal de la UE-15, y cuyo Estado es el menos redistributivo de tal grupo de países. Varios estudios internacionales han mostrado que la intervención del Estado español (a través de sus políticas impositivas y de gasto público) es una de las que en la UE-15 altera menos la mala distribución de la renta, con una enorme concentración de la renta en los grupos superiores, siendo uno de los países de tal comunidad con mayores desigualdades sociales. Estas políticas fiscales y la consiguiente enorme polarización de las rentas tienen no sólo un coste económico elevado (las economías más eficientes en la Unión Europea incluyen las escandinavas, de tradición socialdemócrata, que tienen una polarización social menor), sino también un gran coste social (tenemos el gasto público, incluyendo el gasto público social per cápita, más bajo de la UE-15) y un coste político elevado (el grado de distanciamiento de las clases populares hacia el Estado es de los más elevados de la UE-15), coste que es particularmente acentuado para las izquierdas gobernantes, que han promovido políticas fiscales semejantes a las de los gobiernos de derechas. Estos últimos gobiernos se han beneficiado de tales políticas, pues sus políticas fiscales han conseguido movilizar a sus bases electorales, que han sido beneficiadas con tales políticas regresivas. No así los gobiernos de centroizquierda, que han alienado a sus militantes (el partido socialdemócrata alemán perdió la mitad de sus militantes durante el Gobierno Schröder) y a sus bases electorales, y que hoy se encuentran en una crisis profundísima. De ahí que se requieran cambios muy notables de las políticas fiscales para que estos gobiernos de centroizquierda (incluyendo el español) recuperen el apoyo popular. Para ello tienen que recuperar unas prácticas y una narrativa que enfatice que las clases dominantes (término prácticamente desaparecido del discurso político, dando a entender que no existen) del país son responsables de la crisis y tienen que poner los recursos para resolverla. Presentar el tímido aumento de impuestos de los grupos más pudientes como necesario para cubrir el déficit del Estado transmite una visión gestora con escasa capacidad de movilización entre sus bases electorales. Las izquierdas deben recobrar los valores y el lenguaje de izquierdas, subrayando que hay que redefinir la mala distribución del poder económico (que determina también el poder político), revirtiendo unas políticas fiscales liberales que han sido, durante todos estos años, muy exitosas para una minoría a costa del sacrificio de la mayoría de nuestra población. Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y ex catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona

lunes, 4 de mayo de 2009

Nuevo himno regional

No os perdais el video colgado en este blog.

jueves, 2 de abril de 2009

Vergüenza inmobiliaria nacional

España ha recibido un tercer informe del Parlamento Europeo condenando los excesos urbanísticos cometidos en su territorio y es una gran vergüenza nacional apreciar que el grueso de nuestros políticos sigue mirando para otro lado. Los resultados de los partidos así lo atestiguan. Ni los parlamentarios del PP ni los del PSOE se sumaron a este informe, masivamente apoyado por la Cámara. Pese al estallido de la crisis inmobiliaria que sacude al país, ni el Gobierno ni el partido mayoritario de la oposición han reconocido las lamentables consecuencias del modelo inmobiliario español, ni han tomado medidas para reconducirlo, ya que la ausencia de autocrítica arrastra la falta de diagnósticos y de medidas acertadas. El aquelarre inmobiliario ha destruido sin ningún escrúpulo la variedad y la belleza características de nuestros paisajes naturales y culturales, dando la razón a la maqueta de cemento representativa del territorio hispano que han colgado en el Parlamento Europeo. No en vano, España se ha erigido en líder europeo del consumo de cemento, con cerca de 60 millones de toneladas anuales: más de una tonelada por persona y por hectárea. En otro tiempo, se criticó el destrozo de nuestras costas ocasionado por los años del desarrollo franquista, cuando los estropicios actuales dejan ese pasado en un juego de niños. El magnífico y catalogado Peñón de Ifach queda hoy ridiculizado por la enorme masa de edificaciones que lo ahogan. El sky-line madrileño es una feria de los horrores urbanísticos que, por mero afán de lucro, fueron introduciendo enormes volúmenes de edificación a golpe de operaciones y recalificaciones. Lo mismo ocurre, o va camino de ocurrir, con ciudades tan sensibles como Santiago de Compostela o Sevilla. No, no es el amor a España, sino el amor al lucro el que preside todas estas actuaciones, pese al españolismo del que suelen hacer gala los políticos que las consienten. La situación ha ido tan lejos que, aun habiendo creado normativas que legalizan el trapicheo de las recalificaciones de suelo, los casos de corrupción afloran a diario en los tribunales. El sinnúmero de procesos en curso, y el de esqueletos y despojos de construcciones y demoliciones que aparecen con la crisis por todo el territorio señalan a gritos que ya es el momento de parar y de cambiar el modelo inmobiliario que tanto daño ha hecho. El tercer aviso del Parlamento Europeo debería inducir a ello sin necesidad de buscar ejemplos lejanos, sino simplemente mirando lo que ocurre más allá de los Pirineos. Pensando que tener clara conciencia de nuestros males es el primer paso para poder curarlos, hay que tomar conciencia de que el actual modelo inmobiliario ha agotado su lamentable andadura. Ha conseguido succionar la mayor parte del ahorro e hipotecar a medio país para obtener un stock inmobiliario sobredimensinado y de mala calidad. Ahora el principal problema heredado es aligerar la deuda contraída y dar un uso razonable a ese stock infrautilizado, haciéndolo habitable y promoviendo el alquiler y la vivienda social mediante un marco institucional adecuado. JOSE MANUEL NAREDO Publicado en el Diario Publico el 1/4/2009

viernes, 27 de marzo de 2009

El retraso social de España

Una de las características del estado del bienestar en España es su subdesarrollo. Según Eurostat, España en el año 2006 (el último año con datos comparables) era el país, después de Portugal, que tenía el gasto social por habitante más bajo de la Unión Europea de los Quince (UE-15), el grupo de países de desarrollo económico semejante al nuestro. En aquel año, el PIB per cápita de España había alcanzado ya a ser el 93% del promedio de la UE-15 y, sin embargo, el gasto público social per capita era sólo el 70% del promedio de la UE-15. ¿A qué se debe este retraso social? Una de las mayores causas es el enorme subdesarrollo social que la España democrática heredó del sistema dictatorial anterior. Cuando el dictador murió, el gasto público social en España era sólo un 14% del PIB, muy inferior al promedio (22%) de los países que más tarde constituirían la UE-15. Ni qué decir tiene que mucho se ha hecho durante los 32 años de democracia. Pero el hecho es que en 2006 –29 años en democracia– continuábamos a la cola de la Europa (UE-15) social. Y es probable que en 2009 continuemos a la cola a pesar de los avances considerables que se han hecho durante el periodo 2004-2009. De ahí que debamos considerar que existen otras causas, además de la insensibilidad social de la dictadura, que determinan el retraso social de España. Y una de ellas es el enorme poder que las fuerzas conservadoras (la monarquía, la nomenclatura del Estado franquista, el Ejército, la Iglesia, la banca, la patronal, y los medios conservadores) tuvieron en el proceso (erróneamente definido como modélico) de transición de la dictadura a la democracia, que lideraron aquel proceso y dominaron la vida económica y política del periodo democrático. Las enormes movilizaciones populares en el periodo 1975-1978 (España fue el país con mayor número de huelgas en Europa durante aquellos años) fueron determinantes en forzar el fin de la dictadura (el dictador murió en la cama, pero la dictadura murió en la calle), mas no fueron suficientemente fuertes para provocar una ruptura y cambiar las condiciones que permitieron la continuación del dominio político de aquel enorme bloque de poder. Y una de estas condiciones fue la Ley Electoral, cuyos primeros borradores surgieron de la nomenclatura del Estado dictatorial, y que, tras ser modificado fue adoptado, por el Gobierno Suárez en 1978, dando gran dominio a las fuerzas conservadoras, discriminando a las zonas urbanas, a la clase trabajadora y a los partidos de izquierda (tal y como autores de aquel proyecto, como Herrero de Miñón y Calvo Sotelo, reconocieron). Una consecuencia de ello es que el sistema electoral español es uno de los menos proporcionales y menos representativos de los existentes. Ello explica que aún cuando en todas las elecciones legislativas al Parlamento español (excepto en 1977, 1979 y 2000), el electorado español ha dado muchos más votos a los partidos de izquierdas que a los partidos de derechas, España no ha tenido un Gobierno mayoritario de izquierdas (o apoyado por una mayoría de izquierdas) durante la mayor parte del periodo democrático. Sólo ocurrió durante el periodo 1982-1993; en los otros periodos el partido mayoritario de las izquierdas, el PSOE, se alió con las derechas nacionalistas más que con los partidos a su izquierda, resultado en parte de la enorme discriminación que el sistema electoral ejerce hacia estos partidos y también consecuencia de la enorme presión ejercida por aquel bloque de poder que lideró la transición. Y es ahí donde hay que buscar las causas del subdesarrollo social de España. Es bien conocido que, en general, a mayor fuerza de las izquierdas, mayor desarrollo de los derechos sociales y laborales en un país, y de su estado del bienestar. El mejor indicador de esto es Suecia, donde las izquierdas gobernaron por más tiempo desde la II Guerra Mundial. En aquel país, 32 años (1945-1977) fueron suficientes para convertirse en el país con mayor sensibilidad social del mundo. No así en España. La debilidad de las izquierdas es causa de ello. El bipartidismo refrendado en la Ley Electoral, continuista del año 1985, ha favorecido al aparato del partido mayoritario dentro de las izquierdas, el PSOE, permitiéndole tener más escaños, pero ha dificultado la implementación de su programa, pues este no se ha podido desarrollar en su totalidad por falta del apoyo parlamentario de las otras izquierdas, apoyo que podría haber tenido si hubiera existido en España un sistema auténticamente proporcional. Por cierto, tal falta de proporcionalidad aparece también en las CCAA como lo muestran las últimas elecciones gallegas, en las que los votos a los partidos de izquierda (PSOE, BNG y EU-IV) fueron 811.641, más que los votos a los partidos de derecha (PP y TEGA), que sumaron 808.153. A pesar de ello, el PP ganó la mayoría de escaños, permitiéndole gobernar. Pero queda por responder cómo es que este subdesarrollo del estado del bienestar no ha tenido mayor visibilidad política y mediática en España. La razón es que los establishments políticos y mediáticos, constituidos en su mayoría por individuos que pertenecen al 30% de la población de renta superior del país, no quedan afectados por las grandes insuficiencias de los servicios públicos del estado del bienestar. Envían a sus hijos a las escuelas privadas concertadas (que tienen un gasto por alumno superior a las públicas) y, cuando caen enfermos, van a la medicina privada (cuyo tiempo promedio de visita es de 18 minutos; el promedio en la pública es de 8 minutos), o reciben trato preferencial en la pública. De ahí que no sean plenamente conscientes del retraso social en España. Y su poder político y mediático es enorme. Y así estamos. Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra Publicado en el Diario Público 26/03/2009

lunes, 16 de febrero de 2009

El desmantelamiento de la banca pública

Nuestro país tuvo una potente banca pública de la que hoy no queda vestigio. Murió tras el tozudo empeño privatizador desarrollado durante los gobiernos socialistas presididos por Felipe González y los posteriores gobiernos del PP. Ahora se sufren las consecuencias de haber saldado tan alegremente un instrumento cuya utilidad evidencian las tribulaciones del actual Gobierno en sus fallidos intentos de promover el crédito. La banca pública existía desde antiguo en nuestro país y tenía un peso importante. En la década de los ochenta otorgaba más del 20% de los créditos, mientras que el resto correspondía a la banca privada y a las cajas de ahorros. A principios de los noventa la banca pública concedía todavía el 15% de los créditos cuando el Gobierno del PSOE decidió unificarla en el grupo llamado Argentaria para facilitar su privatización en bloque. Tras la pérdida de las elecciones por el PSOE, este proceso se remató durante el Gobierno del PP con la integración de Argentaria en el grupo privado BBV –dando lugar al actual BBVA–,con lo que el Estado se desprendió finalmente de su participación minoritaria. La estrategia privatizadora alcanzó extremos surrealistas en su afán de liquidar cualquier traza de banca pública, como fue la segregación de las sucursales que tenía la antigua Caja Postal en las estafetas de Correos, para ofrecérselas al Deutsche Bank, cuya presencia aparece hoy insólitamente vinculada a las 2.000 oficinas de Correos que pueblan la geografía nacional. Los bancos públicos habían surgido para asegurar que los antiguos servicios de crédito del Estado pudieran ejercer directamente sus funciones de intermediación financiera sin depender de las entidades privadas, como sigue ocurriendo en la mayoría de los países. Pero en España, tras haber desmantelado la banca pública, el Estado perdió esas funciones, por lo que el propio Instituto de Crédito Oficial (ICO) tuvo que recurrir a la banca privada para colocar sus préstamos. Resulta penoso observar cómo la banca privada no sólo ha hecho caso omiso de las reiteradas demandas del presidente Rodríguez Zapatero de “arrimar el hombro” en la concesión de créditos, sino que ha exigido al Estado mayores comisiones y garantías para conceder los préstamos del ICO, a la vez que hacía gala de sus millonarios beneficios. Es decir, que la banca privada, además de negarse a modificar los criterios en la concesión de créditos, saca la máxima tajada posible por el mero hecho de tramitar los del ICO, dejando por completo fuera de lugar las ingenuas sugerencias del presidente Zapatero. El desmantelamiento de la banca pública entra en franca contradicción con las funciones que ahora se plantea el Estado con motivo de la crisis. Tras tanto adelgazar al Estado y engordar los negocios privados, el volumen y los riesgos de estos crecen a un ritmo muy superior al de los recursos públicos. Por ejemplo, si en 1995 el importe de los créditos doblaba al de los ingresos fiscales del Estado, en 2007 lo quintuplica, con lo que son cada vez más limitados los recursos públicos en comparación con los privados. Durante la crisis bancaria vivida entre 1977 y 1985, el saneamiento de las entidades financieras españolas exigió al Estado ayudas billonarias en pesetas y la crisis actual va camino de exigirlas en euros. En este caso, sería razonable aprovechar, al menos, tan enorme esfuerzo para reestablecer la propiedad y el control del Estado en el sistema bancario y paliar así los excesos privatizadores del pasado. José Manuel Naredo Economista y estadístico Diario Público (13/02/09)

viernes, 2 de enero de 2009

Israel felicita el nuevo año matando a más de 300 palestinos

Siento iniciar 2009 en este blog con una notica como esta, pero es necesario que denunciemos en voz alta genocidios como este, ya van más de 300 personas de todas las edades, YA BASTA! Amnistía Internacional pide firmas para proteger a la población civil en los territorios palestinos. Si puedes, entra en el link y añade tu firma: www.es.amnesty.org/actua/acciones/israel-y-los-territorios-palestinos-ocupados-protejan-a-la-poblacion-civil/