martes, 18 de junio de 2013

La Diligencia

La Diligencia (1939) de John Ford
A pesar del título, no voy a hablarles de John Ford, ni de John Wayne, aunque algo de esto tenga que ver con el peor cine de Serie “B”. Voy a hablarles de un personaje que podría haber tenido un buen papel en La Diligencia (el banquero), me refiero a José de la Cavada, responsable de relaciones laborales de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), este buen hombre el pasado lunes criticó los cuatro días de permiso que el Estatuto de los Trabajadores otorga por el fallecimiento de un familiar de primer grado cuando es necesario pernoctar, "porque los viajes no se hacen en diligencia". He de reconocer que a la decima de segundo me vino a la cabeza la cantidad de gente que se quedo esperando su avión cuando Díaz Ferrán, ex Presidente de la CEOE, los dejo en tierra, el día que hizo quebrar su empresa y se los llevo “crudos”. También me acorde de Arturo Fernandez, Presidente de la patronal madrileña y Vicepresidente de la CEOE, acusado por algunos de sus ex trabajadores de cobrar en negro más del 50% de sus salario, o de sus deudas con la Hacienda Pública. Y por supuesto me acorde de la multa de 25.000 euros que la Inspección de Trabajo impuso al propio José de la Cavada, responsable de relaciones laborales de la CEOE y parece que nuevo vocero mediático de la “caverna”. Es curioso ver el listón tan alto tiene la CEOE para aportar ideas al debate sobre las relaciones laborales, y es curioso que hagan referencia a La Diligencia, gran pelicula, donde la trama que subyace es la captura de un banquero ladrón y corrupto.

Joaquin Estefanía el pasado domingo en El País retomaba el concepto de Elites Extractivas acuñado por los economistas Daron Acemoglu y James A. Robinson, el concepto no está mal y es discutible en muchos aspectos, pero aquí ya tenemos el nuestro, que encaja perfectamente y cada día esta más actualizado y renovado, me refiero al concepto de "Cacique", por cierto coetáneo con el de Diligencia. El medio de trasporte preferido por el pensamiento de la CEOE. Estefanía se declaraba asombrado de cómo el foco de la responsabilidad de la crisis ha pasado del mundo financiero al de la Política, que hoy por hoy es el que está siendo culpabilizado por la gran mayoría de la ciudadanía. Es cierto que la crisis se ha consumado en el mundo financiero, pero no es menos cierto que gracias a la dejadez de una clase política excesivamente permeabilizada a los lobbys económico-financieros. Los ciudadanos y ciudadanas no votamos banqueros, votamos personas para que defiendan nuestros intereses, otro debate es si votamos a la zorra para guardar el gallinero, consciente o inconscientemente. Por lo tanto es lógico que se culpabilice a la política, lo que no es lógico es que los que se han aprovechado de una manera voraz, no solo salgan de rositas, sino que se permitan dar lecciones de austeridad y esfuerzo.

La magnifica segunda parte del Informe Lugano de Susan George, nos avisa de una cuestión a la que no estamos dando la importancia que merece, me refiero al cambio de paradigma que se está produciendo, de un Modelo Ilustrado a un Modelo Elitista Neoliberal. Hablar de paradigma significa que un modelo ha triunfado sobre otro ocupando todo el espacio intelectual y cultural. Y los cambios de paradigma implican resistencia, dolor y conflicto. No sé si estamos en eso o casi, quizás si algún día nos sorprende alguien en la panadería o el mercado reproduciendo este dialogo del banquero corrupto de la Diligencia “¡El gobierno no debe intervenir en los negocios! ¡Reducir impuestos! Nuestra deuda nacional es algo asombroso ¡Más de 1.000 millones anuales! ¡Lo que necesita este país es un hombre de negocios como presidente!.... “, quizás en ese momento ya estemos en el nuevo paradigma.


Miguel Angel Martín


miércoles, 5 de junio de 2013

GALMED

2013
Siete mil ciudadanos/as decían los medios que habían asistido a la manifestación en apoyo a Galmed que se realizo el pasado día 24 de mayo. Yo vi más, vi un profundo poso de nostalgia; miles de sueños y una buena cantidad de recuerdos. Recorrer de nuevo las calles del Puerto ante la amenaza al futuro siderometalúrgico, plantea muchas preguntas. A las que no es fácil dar respuestas, mientras a tu lado con el cabello ya canoso va tu amigo, con el que corrías en 1983 delante de los guardias en Madrid o en los cortes de la A7, guardias que a nosotros no nos tocaron grises, nos tocaron marrones (seria el preludio de una época). Junto a él, mujeres y hombres en los que ves la misma mirada de preocupación que hace tres décadas viste a tus padres, miradas sin futuro. Tampoco falta el digno caminar de los que no se rindieron entonces y tampoco lo hacen ahora. Sin embargo ¿Qué nos separa de los años 80? ¿En que nos hemos despistado? ¿Con que nos han entretenido?

El 24/5 había mucha gente en las calles, muchas eran las mismas de las últimas manifestaciones en defensa de la Sanidad y la Educación Publicas o en contra de los recortes en la Dependencia o contra la Reforma Laboral más salvaje de la historia. Otras muchas no. Y da la impresión que en este pueblo, durante los últimos treinta años, nos despistaron, nos hicieron creer que todo es relativo, que hay cosas pasadas de moda, nos hicieron vivir la ilusión de la clase media y nos olvidamos de lo que somos: un pueblo de trabajadores, inmigrantes,  hijos de inmigrantes o nietos de inmigrantes. Pero sobre todo trabajadores. Pasamos de luchar en las calles para disponer de un Hospital, porque la gente moría en ambulancias camino del Hospital la Fe de Valencia, a hacer mutis por el foro mientras nos privatizan la Sanidad Pública y volvemos a hacer treinta kilómetros para ir a la Clínica Quirón; Nuestra educación es fruto del esfuerzo de nuestros padres para que pudiésemos estudiar y tener un futuro, algo que solo puede garantizar la Educación Pública; y ahora se nos hacen los “ojos chiribitas” si podemos llevar a nuestros hijos a un colegio privado en ingles construido en suelo público o a un concertado religioso cuando no pisamos una iglesia ni en las bodas. Pasamos de participar activamente en la vida social y política a “delegar” demasiado en otros, e incluso a creer que los que defienden los intereses de Emilio Botín también defienden los nuestros, ya lo dijo Cospedal en 2011 “Los trabajadores que este tranquilos, que aquí está el PP para defenderlos”.

Ahora después de treinta años, defendemos el futuro de 165 trabajadores, sus familias y los más de mil puestos de trabajo indirectos; defendemos el futuro y la dignidad de un pueblo de trabajadores; defendemos un futuro donde la salud, la educación, el trabajo y el cuidado de los más débiles no sea un privilegio. Al fin y al cabo somos lo que defendemos y eso no es poco. GALMED es algo más.


Miguel Ángel Martín


1984

miércoles, 22 de mayo de 2013

Solo es una variable


El futuro se nos escapa
El día que nuestra sociedad dejo de pensar en el bien común; el día que rompimos nuestro pacto social entorno al reparto de la riqueza; el día que el cuidado de los más débiles no nos pareció algo prioritario; el día que los trabajadores asumimos que lo importante del gato no es el color sino que cace ratones, ese día, cuestiones como el desempleo, pasaron de ser un drama, a ser una fría y gris variable económica. Con este discurso tecnocrático, nuestros mandatarios renuncian así a luchar por el Pleno Empleo, y este dato no es casual, ya que hablamos del objetivo supremo de un Estado del Bienestar. En plena voladura “descontrolada” de los pilares del Estado del Bienestar, parece evidente que la lógica Neocon, nos advierta que el edificio está a punto de hundirse del todo, sepultando a los más débiles. Vuelve el Darwinismo Social, vuelve la caridad y cualquier día Ana Mato hará una Ley de Pobres que regule el estatus de pobre para evitar intrusismos, incluso es posible que la anuncie delante de unos cañones de confeti.

El objetivo estratégico es eliminar el concepto Derecho Social. Tras las detonaciones en la Sanidad Pública, en la Educación Pública y en los Servicios Sociales (especialmente en la Ley de Dependencia); le llega el turno al Sistema Público de Pensiones.

El PP ha creado una Comisión con doce expertos “independientes”, de los cuales solo tres son conocidos defensores del sistema público, el resto son personajes vinculados a las FAES o a UNESPA, patronal de los seguros, y a servicios de estudios de bancos como el BBVA o el Santander. Como dijo el diputado de IU-IC-CHA Joan Coscubiela “La ministra Báñez ha encargado a los expertos de la Pepsi que le planteen la reconversión de la Coca-Cola”.  La propuesta que ya han lanzado no es solo la de desvincular la actualización de las pensiones con el IPC, con la consiguiente perdida de poder adquisitivo, sino añadir algo que llaman factor de sostenibilidad”, y que vincularía la cuantía de las pensiones no sólo a la esperanza de vida sino también al PIB y los salarios, vamos lo que viene a ser una bajada automática de las pensiones en épocas de crisis como la actual. En teoría esta reforma, iniciada por el PSOE en 2011, debería introducir el “factor de sostenibilidad” a partir de 2032, pero este pastel es demasiado grande, y deben empezar por la guerra psicológica que consiste en trasladarte el mensaje para que pienses en tu futuro y te hagas un plan privado para complementar tu pensión.

Conviene en este punto recordar la quiebra del Fondo de Pensiones Calpers, que gestionaba las pensiones de los funcionarios del estado de California en 2010, en un principio los responsables del fondo culparon a la mayor esperanza de vida y a que las muertes son más lentas (A que os suena), sin embargo Calpers perdió millones de dólares invirtiendo en el sector inmobiliario (en 2006 anunciaron que invertían 135 millones en operaciones inmobiliarias en la costa española) y trabajando con Goldman Sachs.

El PP quiere ir hacia un modelo de protección de tres patas, aconsejado y orientado por las propias aseguradoras: 1) una pensión mínima de gestión pública directa; 2) otra pública de gestión indirecta a través de las empresas; 3) y por ultimo otra opcional que contrataríamos directamente con aseguradoras privadas.

Así que querida generación del Baby Boom y allegados, si no lo impedimos esto es lo próximo. Al fin al cabo según Victor Perez-Díaz presidente del Comité de Expertos “El actual sistema de pensiones está pensado para las rentas más bajas”. Si os consuela, para ellos nuestra futura precariedad y pobreza quizás solo sea una variable.

Miguel Angel Martín

jueves, 9 de mayo de 2013

Negocios privados sobre ruedas públicas


Donde tú ves un gran atasco, ellos ven un gran negocio
Hace ya algunos años que las diferentes administraciones publicas se dotaron de herramientas para el control del tráfico en carreteras y ciudades. Los conceptos han ido evolucionando y desde una cuestión únicamente punitiva y sancionadora se paso a otras de carácter más integral y preventivo: Las Grúas Municipales no solo recogían a los aparcados en doble fila, sino a aquellos que de manera incívica aparcaban sobre las aceras o en los pasos de cebra dificultando el transito de ciudadanos de a pie o de otros con dificultades de movilidad; las Zonas Azules en principio eran medidas disuasorias para acercarse el centro de las ciudades con el vehículo particular, iban acompañadas de medidas favorecedoras del trasporte público urbano; Las ITV se diseñaron para garantizar que los vehículos que circulaban por nuestras carreteras y calles se encontraban en condiciones optimas de circulación, garantizando así la seguridad de todos y todas. En el principio de todo, estos servicios fueron diseñados desde lo público y gestionados por lo público.

Pero llego un momento, en el País Valencia coincidió con la llegada del Zaplanismo al poder, en el que este paraíso del liberalismo en que se convirtió nuestro país, decidió que todo se podía poner en manos del mercado. Las ITV se privatizaron, (que se lo digan a la familia de Cotino), las Grúas Municipales también, las Zonas Azules también e incluso se ampliaban, no por formar parte de un Plan de Movilidad Municipal sino por recomendación de la propia empresa privada que las gestionaba.

Por lo tanto se perdió el objetivo original, el puro negocio desvirtuó el uso. Ahora que tanto gusta poner ejemplos sobre la economía familiar, ninguna familia cedería a otros un negocio del que pudiese ganar el 100% para ganar solo un 20 %. Pero cuestiones crematísticas aparte, que son importantes en la gestión de lo público, la puesta en el mercado hace que se desvirtué su creación y su objetivo. Lo importante ya no es racionalizar el tráfico y pacificar nuestras ciudades, lo importante es recaudar. Y lo más grave, las empresas concesionarias son las que a partir de ese momento marcan la pauta, incluso de las subidas de tarifas, con el beneplácito de los amantes de la mano invisible. Si que importa el color del gato, y sí caza ratones para sobrevivir o por vicio. Si esto importa en la gestión del trafico de una ciudad, imagínense cuando se habla de la Sanidad, la Educación o nuestras Pensiones.

Miguel Angel Martín

martes, 23 de abril de 2013

La política perdida


La calle en 1977
La política de partidos nacida en la denominada Transición Española, hace tiempo que murió. Creo que el mismo día que se legalizo el PCE, que si no me equivoco fue el jueves santo de 1977. Durante esos días las élites económicas del país consiguieron instaurar una transición Gatopardista, integrando con la generosidad de los vencedores a los opuestos. Tan necesarios como ellos para legitimar el nuevo sistema. Pero a la Izquierda, a cambio de aceptar ese nuevo sistema, se le exigió un sacrificio: la calle. La política era demasiado complicada como para que pudiese entenderla cualquiera. Era mucho mejor abandonar cualquier ejercicio de democracia participativa y optar por una élite comprometida y escogida, eso si cada partido elegiría la suya, que dirigiese los asuntos del país y llegase a los “consensos necesarios” para acometer las grandes reformas…

La POLÍTICA con mayúsculas murió, y se instauro otra. Una de intermediarios, de profesionales, de oportunistas, de asalariados que año tras año ocupaban el mismo escaño. Política de la que no se salvo ningún partido. Desde entonces todos “estos”, como diría acertadamente el historiador José Álvarez Junco, han hecho una interpretación dominante del pasado que ha convertido la Transición en algo así como Sagrado y la Constitución como las Tablas de Moisés esculpidas en piedra. Algo que nos da ineludiblemente su visión del presente, una visión en la que parece que lo suyo es un mal menor pero necesario, mientras se arrodillan ante el poder económico.  

Ahora nos toca a la ciudadanía recuperar la política perdida, la que dejamos en sus manos, pero no para hacer lo mismo, renovar partidos con ejemplares Estatutos que siempre contienen una letra pequeña para eternizar a los cargos públicos. Sino para establecer una nueva ética política, un nuevo sistema que recupere el Bien Común y la política como herramienta para conseguirlo, mantenerlo y protegerlo. Una política sin zombis, sin profesionales, sin “clase política” solo con ciudadanía activa e implicada. ¡Urge hacerlo!, los populismos ya están llamando a la puerta y ya sabemos lo que nos trajeron el siglo pasado. Recuperemos la política perdida.


Miguel Angel Martín

miércoles, 10 de abril de 2013

Margaret y la laca

Augusto and Margaret
Me siento decaído y muy culpable; las noticias no cesan de recordarnos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades; que nos hemos endeudado hasta las trancas por tener una vivienda digna; que somos unos relajados si estamos en el paro y unos privilegiados Insiders, como diría Vicenç Navarro, si aun lo conservamos; que somos unos ignorantes por no entender que las Preferentes eran un producto de riesgo creado para grandes especuladores financieros; que somos responsables del hambre en el mundo por tirar una berenjena y dos yogures caducados; que si pensamos que la ley hipotecaria es injusta y reclamar el derecho a la vivienda somos filo terroristas; ante todo esto me siento sobre todo muy preocupado por mi padre. Creo que cualquier día Pedro Piqueras, esbozara una media sonrisa al dar la exclusiva de que la Interpol ha detenido al responsable de nuestra Gran Recesión, apareciendo tras él la foto de mi padre sonriente en la primera comunión de mi hermano a mediados de los años setenta.

Curioso que casi por aquella época se iniciaba la revolución neoliberal que liderarían Reagan y la recientemente fallecida Margaret Thatcher, algo que Paul Krugman ha denominado como la “gran divergencia”. Ese momento de nuestra historia en el que no nos dimos cuenta que la sociedad no siempre progresa en el orden económico y social, sino que también puede ir hacia atrás. Tras la ruptura del pacto social implícito que se produjo tras la II Guerra Mundial, quien le iba a decir a mi padre que pocos años después de aquella foto se enfrentaría como tantos otros compañeros a la Reconversión Industrial,  una de las primeras decisiones de la Europa del Acero, luchando por mantener el futuro de sus trabajos y su pueblo; mucho menos podía imaginarse que unos pocos años más tarde estaría viendo como la sanidad ya no es universal;  que sus hijos tendrán que jubilarse muchísimo más tarde que él, y que sus nietas posiblemente no conocerán el sistema público de pensiones, a no ser que estudien en la universidad algo que será mucho mas inaccesible de lo que les fue a sus padres.

En fin, parece que aquella revolución Neoliberal nunca existió, quizás Margaret Thatcher ( a la que por cierto deseo haya ido a parar al mismo lugar que desee para su buen amigo Augusto Pinochet), a base de hacer un par de Sálvame de Luxe, pase a la historia como aquella dulce ancianita que anunciaba laca para el pelo. La culpa de todo no solo la tiene Yoko Ono, nosotros insensato 99% de desheredados, ilusamente creímos el sueño de la igualdad, de la justicia y de la libertad. Y tanta candidez tiene un precio.

A mi querida generación, que no teniendo bastante con llegar tarde a todas partes, ahora vamos a presenciar el viaje a ninguna parte de nuestros hijos, siempre nos quedara Sara Montiel y cantar “El día que nací yo, que planeta reinaría / Por donde quiera que voy, / que mala estrella me guía”. O eso, o salir a la calle a cantarle las cuarenta a alguien.

Miguel Angel Martín

martes, 26 de marzo de 2013

SI se puede, pero NO quieren


Claro que se puede modificar una ley hipotecaria que en lugar de proteger al banquero, proteja a la ciudadanía y garantice el derecho a la vivienda; Claro que se puede modificar la última Ley Hipotecaria española de 1909, (ojo he dicho Ley Hipotecaria), y que se diseño en un  periodo en el que había que proteger a la banca que era la que ponía y quitaba procuradores a Cortes (El primer Diputado del PSOE fue Pablo Iglesias en 1910), en aquella época no hacía falta disimular; ahora todo es distinto, es más discreto. 

Los partidos políticos según los últimos datos del Tribunal de Cuentas (2007), deben en ese año 226,7 millones de euros a la banca. Según informaba el diario El País en 2005, de 1993 a 2002 la banca condono al PSOE 17,9 millones de euros y al PP 2,8 millones de euros. Curiosamente en ese mismo periodo el PSOE recibió en donaciones 1,8 millones de euros y el PP 17,4 millones de euros. Qué casualidad suman casi la misma cantidad; quizás estos datos den algo de luz a las reticencias por abordar desde un perspectiva cívica y garantista la ley hipotecaria y el derecho a la vivienda tanto en gobiernos del PSOE como del PP.

La esperanzadora existencia de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y su trabajo diario, ha puesto en evidencia las carencias democráticas de un país que ha mantenido un sistema caciquil a través de una partitocracia que actúa como un autentico cancerbero que defiende ferozmente la portería de los Bancos. Importándoles poco, lo que pasa con la ciudadanía. 

La última campaña de este colectivo, la que pretende que se tenga en cuenta la Iniciativa Legislativa Popular presentada por la PAH, y que no se desnaturalice en el parlamento a base de enmendar todo, menos el titulo; ha removido a la derecha mediática y a la progresía decimonónica. Parece ser que un Diputado puede adoptar en el parlamento decisiones que van en contra de su propio programa electoral, o de los intereses de la gran mayoría de la ciudadanía. Decisión que es posible que envíe a la puerta de muchos ciudadanos a varias furgonetas de antidisturbios perfectamente pertrechadas, un secretario judicial y un cerrajero; pero la ciudadanía afectada no puede ir a la puerta de la casa de un Diputado a contarle de primera mano lo que pueden ser las consecuencias de sus decisiones. Se argumenta el derecho a la intimidad, a la propiedad privada; pero ¿qué pasa con los derechos sociales? (Vivienda, Sanidad, Educación, Trabajo…). Esto se ha roto. Ante tanto fantoche: escrache.

Miguel Angel Martín

martes, 12 de marzo de 2013

Distopía no es una enfermedad ¿o quizás si?

Distopía

Distopía, efectivamente no es un defecto de refracción del ojo, ni un fenómeno que da un color diferente al iris, no tiene  nada que ver con la vista. Ni tampoco con la enfermedad. A no ser que vivir una realidad opuesta a la de una sociedad ideal, pueda considerarse como una enfermedad social. Efectivamente Distopía es el antónimo de Utopía. A nadie se le escapa que estamos asistiendo a la construcción de esta antiutopía. Nuestra cotidianidad asiste al desmantelamiento de la Utopía Ilustrada. Todos tenemos la sensación de que día tras día nuestra sociedad, que parecía que solo podía avanzar y evolucionar, no solo se ha estancado, sino que está retrocediendo. Casualmente este mes de mayo se cumplen veinte años de la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de Viena donde se fusionaron los derechos civiles y los sociales; declaración en la que se reconoce en su Art.-5, la indivisibilidad, interdependencia y universalidad de los Derechos Humanos. Es posible que en mayo casi no recordemos que en los dos últimos años, y especialmente en este último, hemos pasado de disfrutar de nuestros derechos sociales y culturales de carácter universal a: Un ataque sin precedentes a la educación pública dañando su calidad y limitando su universalidad; a la práctica desaparición de fondos destinados a la cooperación; de una sanidad pública y universal a otra de carácter corporativista; a una cultura inaccesible a la que se la ve como solo como un negocio; de una legislación laboral que protegía al débil a otra en la que pretende tratar como iguales a los que no lo son; de unos servicios sociales para todos a otros solo para “pobres” y como dijo Olof Palme “un servicio para pobres, será siempre un pobre servicio”. Este panorama no es nuevo, ya paso en la Gran Bretaña de Margaret Teacher donde en el año que llego al poder había un 9% de población en la pobreza y en 1990 cuando dejo de ser primera ministra los pobres representaban el 24%. Lo que está pasando no es una catástrofe es pura ideología. Una ideología cuya Utopía es justo lo contrario de la nuestra, su sociedad soñada es la antítesis de la nuestra, ellos son nuestra Distopía, que no es una enfermedad. ¿O quizás si?
Miguel Angel Martín

viernes, 8 de marzo de 2013

8 de Març


viernes, 1 de marzo de 2013

Darrere de Cases ¿Qué?


La pasada semana asistimos al lamentable espectáculo ofrecido por el PP en las Cortes Generales, respecto a la iniciativa Legislativa Popular de la dación en pago retroactiva, la paralización de los desahucios y el alquiler social, presentada por una Comisión Promotora liderada por la Plataforma Afectados por las Hipotecas. El PP dio marcha atrás en unas horas, y pasaron de su intención de rechazarla, a admitir su tramitación. No se lo pierdan, lo que se votaba no era el fondo de esta iniciativa, sino si se tramitaba, si se debatía. Esto deja constancia de la importancia de las iniciativas legislativas populares y de la participación ciudadana para nuestro sistema “representativo”, y lo digo en el mayor de los tonos peyorativos posibles. El sábado 16 de febrero miles de ciudadanos/as se manifestaron para apoyar esta iniciativa; y curiosamente el domingo 17 de febrero la sección de negocios del diario El País publicaba una entrevista a Josep Vilarasau, Presidente de honor de La Caixa. Entre otras cosas interesantes, una de sus respuestas plantea la gran cuestión del sistema hipotecario español: el problema de los bancos, no son las hipotecas de primera vivienda, sino los préstamos a los promotores. Sin embargo, que curioso que las únicas daciones en pago que están aceptando los Bancos son las de los Promotores Inmobiliarios y en muchos casos no una ni dos viviendas, sino promociones enteras. Que curioso que se acepten estas daciones y tan amigos, quizás, incluso seguirán jugando al pádel el director de la sucursal y el promotor; y sin embargo, no les tiembla el pulso a la hora de desahuciar una familia que lleva un retraso de tres meses en el pago de su hipoteca. En nuestra comarca, en Albalat dels Tarongers, unos abogados metidos a empresarios inmobiliarios con un capital ridículo se embarcaron en una promoción de la que han dejado a varias familias sin casa y debiéndoles más de 200.000 euros. Ellos, solo han tenido que hacer dos cosas: Casarse en régimen de separación de bienes y no tener ningún bien a su nombre, y mientras, a vivir que son dos días, incluso me consta que en todo este tiempo no han dejado de ser fervientes miembros de una conocida falla del Cap i Casal. Incluso en estos momentos es posible que el banco les haya concedido la dación en pago. Esto contrasta con lo que está pasando con miles de honradas familias que han tenido la desgracia de perder su empleo. Como dijo el mismo Vilarasau, “…en todo el mundo siempre han sido los pobres quienes pagan el pato.” ¿No les parece qué ya es hora de que todo esto vaya cambiando? Yo creo que sí. Ah y respecto a estos “empresarios”, seguiremos dando detalles. Buen fin de semana.
Miguel Angel Martín