miércoles, 19 de noviembre de 2014

Desigualdad para casi todos

A veces creo que somos muy ingenuos. Hablamos de los crecientes índices de desigualdad, que se han disparado en el último lustro en nuestro país, como si fuesen un accidente, un fenómeno meteorológico impredecible, algo inevitable. Nada más alejado de la realidad: las políticas neoliberales provocan o mejor generan sociedades tremendamente desiguales. En el magnífico ensayo de Richard Wilkinson y Kate Pickett “Desigualdad: un análisis de la infelicidad colectiva”, los autores dan clara muestra de cómo la desigualdad genera sociedades enfermas. De cómo las sociedades mas desiguales son aquellas en las que los problemas de salud o de violencia están mas extendidos; y por el contrario en las sociedades mas igualitarias los problemas sociales y de salud son menos frecuentes. Otra de las cuestiones básicas de este ensayo,  es la constatación de que no es una cuestión de países ricos y pobres, hay países catalogados como ricos que son tremendamente desiguales. Es curioso descubrir que los países más igualitarios son aquellos en los cuales las políticas fiscales son más progresivas, que existe un salario mínimo digno, que hay políticas activas contra el desempleo, que se regulan los impuestos, que existen impuestos sobre a las herencias, que se apoya la natalidad, que las pensiones públicas son adecuadas, que existe una gestión adecuada y justa con impuestos como el IVA. O que limitan las diferencias salariales para mermar las desigualdades, como en el caso de Japón. En definitiva países donde la protección social no está mercantilizada.

Según Eurostat, España, hoy por hoy es el segundo país más desigual de la Unión Europea tras Letonia, aplicando el Coeficiente de Gini (0´357). En nuestro país, según la EPA tenemos 5.622.900 desempleados/as; más de 1.834.000 hogares con todos sus miembros en el paro; una tasa de paro juvenil de 53´1%; 700.000 jóvenes han salido desde el inicio de la crisis según la sociología Amparo Gonzalez para la Fundación Alternativas. Un nuevo sistema laboral escalonado, en el que la mitad de los contratos son temporales, donde se potencia el tiempo parcial, raquítico en derechos y salvaguardas para la parte más débil, unido a un ataque desmedido al mundo sindical, que si bien merece muchas críticas, no deja de ser lo que hemos querido que sea. Con una protección social ante el desempleo cada vez con menos recursos, algo de lo que el neoliberalismo es consciente y por eso lo ha convertido en una responsabilidad individual. Donde la juventud constituye el núcleo del “precariado”, término acuñado por el sociólogo Guy Standing para referirse a una nueva clase social  formada por aquellas personas que carecen de cualquier estabilidad, que sufren exclusión económica y cultural y que malviven combinando varios trabajos para sobrevivir. Con toda esta gran bola de nieve que ha engullido muchos de los derechos sociales y laborales conseguidos en los últimos cincuenta años, una de las cosas que han quedado claras es que la justificación moral del capitalismo que afirma que “la persecución del beneficio individual, proporciona el mejor mecanismo para la persecución del bien común” es una gran sandez, una gran mentira, casi tan grande como el programa electoral del PP. Por cierto que en 2011 se presento a las elecciones generales bajo el lema “Súmate al cambio”, los que se sumaron no sabían que restaría tanto.

La desigualdad económica es considerada la enfermedad del Siglo XXI. Hoy la mitad de la renta mundial está en manos del 1%. Recientemente el trabajo del economista Thomas Piketty “El Capital en el Siglo XXI” (las más de 700 páginas las acaba de publicar el Fondo de Cultura Económica - en catalán lo ha hecho RBA), demuestra a través de una investigación empírica que abarca desde el siglo XVIII hasta hoy, que el capitalismo es una maquinaria que intrínsecamente produce desigualdad. Este estudio no ha gustado mucho a las corrientes neoliberales hegemónicas en el mundo de la economía, pues redefine al capitalismo como una especie de estafa de los más poderosos hacia los más desfavorecidos. Como comentaba Joaquin Estefanía en la reseña de este libro en la Revista Alternativas Económicas de Noviembre de 2014 “… más allá de objetivos intermedios, la desigualdad extrema atenta contra la democracia.”
La desigualdad, no es un accidente, ni un error de medida, es una cuestión estructural dentro de un sistema, el capitalista basado en el interese individual y en la inequidad. Roto unilateralmente el consenso posbélico de 1947, roto el “Contrato Social”, a la parte que si habíamos cumplido solo nos queda como salida cambiar el sistema. El aumento desmedido de la desigualdad en nuestro país obedece a la puesta en marcha de una serie de medidas encaminadas a perpetuar este nuevo modelo a costa de las clases medias y trabajadoras. ¡Atención optimistas! no estamos ante una cuestión coyuntural y transitoria, esta nueva vuelta de tuerca se encamina resituar a las fuerzas económicas ante una nueva era en la que ellos ocuparan el poder de manera hegemonías y absolutista.

En lo que respecta a la política, los acontecimientos de los últimos cinco años han demostrado que los dos grandes partidos (con la complicidad del nacionalismo periférico conservador) no están dispuestos a cuestionar los dictados del poder financiero. Prueba de ello es la modificación “exprés” del artículo 135 de la “inamovible Constitución”, donde se prioriza el pago de la deuda pública a cualquier otro (Sanidad, Educación, Dependencia etc…) eso sí, se aseguraron antes de meter como deuda pública el coste del rescate bancario. Mientras, el ciudadano se queda alucinado al ver que ante los casos de corrupción política y bancaria más sonados de los últimos treinta años, los únicos juzgados y condenados han sido los jueces instructores. El “establishment” se extraña que la ciudadanía se sienta identificada con propuestas políticas que hablan de sus problemas, por gente como ellos que tienen sus propios problemas. Gente que habla de desahucios injustos a gente que los sufre. Gente que habla de desigualdad a los más desiguales. Gente que cuando habla de política, habla de mandar obedeciendo. Gente que habla de cambio, de esperanza, a gente que lo ha perdido casi todo.

Y no, lo que estamos sufriendo los últimos años, no es producto de la naturaleza, ni de ninguna conjunción astral o castigo divino. Es el fruto amargo para la mayoría, de un sistema que se sustenta sobre la desigualdad, sobre la pobreza, hablando claro sobre el hambre y la miseria de muchas personas en nuestro primer mundo o en otros. Y si, se puede cambiar. Hay alternativas y deben ser realizables, de lo contrario no se entendería el miedo que por fin se está instalando en el otro lado. Es curioso que con tan solo unas pocas encuestas de intención de votos y un puñado de diputados se consiga entre el pensamiento Neocon ese efecto de moderación en su insaciable voracidad. Como afirmaba el historiador Josep Fontana "Buena parte de las concesiones sociales se lograron por el miedo de los grupos dominantes a que un descontento popular masivo provocara una amenaza revolucionaria que derribase el sistema". Ahora sabiendo lo que hace esta plutocracia con los pactos y contratos sociales. La pregunta clave que deberíamos hacernos, es si lo dejamos ahí, o queremos ir más allá.

Miguel Angel Martín

Miguel.Martin@uv.es

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Se busca hombre del tiempo


Si un banco utiliza a Bob Dylan para dar un mensaje, ¿porque yo no?: "No necesitas al hombre del tiempo para saber en qué dirección sopla...", eso creo yo que pensamos cualquiera que pisemos calle, colegios, hornos, cafeterías, cines etc. o en general, cualquier tipo de evento que reúna a más de dos personas. Si tienes un mínimo de interés en saber si algo se mueve, debes prestar un poco de atención y saber leer entre líneas. Yo hace tiempo que estoy dando la lata en estas columnas, que comparto mis reflexiones con ustedes, y no he dejado de plantear que estamos en un momento de cambio profundo en lo que respecta a la forma de organizarnos políticamente. Confieso que en las pasadas europeas pensé que el fenómeno Podemos daría una sorpresa, pero no tanta. Ahora creo que en las próximas municipales, autonómicas y generales va a ser una fuerza decisiva. Y la explicación es muy sencilla: plantean ser útiles a los de abajo, que por cierto están hasta los mismísimos.

La sensibilidad social y política no requiere de ningún intérprete, y menos para los que se dedican diariamente a la política, por eso es alucinante que no vean lo que hay detrás de Podemos: hay cansancio; hay hastió, ganas de cambio; deseo de ruptura; ansia de comunidad; inclinación a la igualdad y la justicia… Como puede verse entre sus haberes no hay formulas secretas, ni extrañas palabras… son la mayoría esencias y anhelos de una sociedad mejor que siempre han sido de gran significado para la izquierda, incluso para la socialdemocracia. Sin embargo en algún momento de los últimos treinta años, pasaron de esencias a lugares comunes, y ni los propios partidos políticos entendían muy bien como materializarlas. La “gente”, ese término recuperado para la POLITICA por Podemos y que significa pueblo, ciudadanía, decisión colectiva, vida en comunidad… si sabe hacia dónde sopla el viento sin consultar al hombre del tiempo. Quizás el problema es que los partidos políticos hace mucho tiempo que lo tienen contratado de asesor.

Miguel Angel Martín

lunes, 27 de octubre de 2014

Alfredo y la izquierda: querer es poder...

Lo mismo que les digo en esta columna, le dije el martes pasado al hasta entonces Alcalde de Sagunto, Alfredo Castello: “Espero que te vaya bien esta nueva andadura, así como espero que pronto lo hagas en la oposición, y no te desgastes porque (y ojala me equivoque) tu momento político sera en 2019”. Hoy por hoy no dudo que nuestro ex Alcalde tiene gran proyección dentro del PP actual y quizás más en el PP del futuro, el de la travesía del desierto, que si la izquierda no lo impide, volverá al gobierno en 2019. Muchos se preguntaran por mi pesimismo, pero como dijo Saramago, los pesimistas somos los únicos  interesados en cambiar el mundo, los optimistas están encantados de lo que hay. Y así de encantados veo yo a la mayoría de partidos de la oposición, que previsiblemente integrarían un futuro gobierno de la Generalitat Valenciana. Ajenos al terremoto electoral que puede caerles encima de la mano de la otra gran incógnita: Podemos. No sabemos si esta nueva forma de hacer política conseguirá introducir más cambios en las oxidadas articulaciones de todos estos partidos o arrastrarlos a una versión valenciana del “Ganemos”. Es cierto que EU, Compromis y PSPV han introducido algunos cambios en sus formas, pero la ciudadanía también reclama cambios en el fondo. Ahí tienen su reto. Creo que a estas alturas deberían estar mapeando el futuro, revisando programas, planificando los cien primeros días, los cambios etc... sin embargo trasladan solo nombres, caras y puestos en las diferentes listas. Cuatro años pasan muy rápido, y no se debería subestimar el poderío mediático del PP. Sobre todo si el gobierno del Estado no cambia y con la deuda que vana a dejar dentro y fuera de los cajones.

A nivel local, no parece más divertido el panorama, al contrario provoca bostezos. El PP lleva tiempo en cómoda minoría y no parece haber alternativa. La también cómoda oposición no muestra muchas ganas de gobernar. Salvo, excepciones, solo Compromís en toda la ciudad e IP solo en el Puerto parecen querer “tocar calle”. El resto está en “otras cosas”....

Para todos los que esperanzados, ansiamos un cambio, urge que la izquierda hable y se entienda para generar un proceso de cambio que ilusione y sobre todo que sea útil a todos, y especialmente a las que más necesitan de todo. Cambio que no dure solo una legislatura sino que se mantenga. Si no lo hacen, es posible que 2019 sea el año de Alfredo Castello, y que Sergio Muniesa siga de Senescal en Sagunto. En definitiva “Querer es poder”, Castello lo sabe ¿Y el resto?

Miguel Angel Martín

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Septiembre´14

Septiembre es un gran mes. Se trata del mes de las novedades, de los cambios, de las propuestas de enmienda. También es un mes de calor y tormentas; de olor a libro nuevo (Por que en este país los libros de texto siempre son nuevos); de muchos gastos extras; en definitiva se trata de uno de esos meses que no pasan desapercibidos. Excepto para la política, que parece que todo sigue igual. En este plano de la realidad, septiembre me produce un estado de ánimo que roza el de los picos de sierra, así como sentimientos encontrados.

Por una parte, en este final de mes, me siento contento, que digo contento, me siento MUY CONTENTO por partida doble. Primero: por fin alguien dimite en el gobierno de Mariano Rajoy y segundo han dejado aparcada, esperemos que de manera definitiva, una contrarreforma de la Ley del Aborto que nos situaba a la cola de Europa en cuanto a derechos civiles. La dimisión de Gallardón ha sido como un leve alivio en una larga enfermedad política y social en la que se ha convertido el Partido Popular para todos los españoles. Ahora ya sabemos que el PP no va a cumplir absolutamente nada de su programa electoral. Tomen nota votantes del PP.

DECEPCIONADO, tras escuchar la turne mediático-populista del nuevo líder de los socialistas españoles. Oyendo a Pedro Sanchez da la sensación de la que las elites del PSOE no han entendido en que están los españoles. Lo más curioso es que le oí opinar de PODEMOS lo mismo que opina el agorero mayor del TDTParty español Hermann Tertsch. Al margen de este soplo de aire fresco que puede significar la formación de Pablo Iglesias, es triste ver como la socialdemocracia española desprecia la democracia participativa y aquellas propuestas que pretenden que la ciudadanía pueda pilotar su destino como colectividad.

PREOCUPADO, porque no sé si la izquierda será capaz, no de ganar unas elecciones, que también, sino de poner en marcha el proceso de cambio que la sociedad española necesita. Nos encontramos en un momento clave, en el que no nos sirve el “gatopardismo”, es necesario cambiar estructuras y conseguir que la política dirija la economía, no a la inversa. Es el momento de que las elites dejen de quitar y poner “peones” en los ministerios, y que sea la ciudadanía la que “refunde” este Estado, pero sin pactos de “mesa camilla”.

A que seguro que esto a alguno le huela a Populismo Chavista, mientras viaja a China. 

Feliz rentrée …


Miguel Angel Martín



miércoles, 16 de julio de 2014

Oscar, Carmen y Carlos no son Jaume

Carlos Cano, condenado junto a María del Carmen B.C., a una pena de tres años y un día por su actuación durante un piquete del Movimiento 15-M de Granada en la huelga general del 29 de marzo de 2012 contra la reforma laboral, se ha entregado por voluntad propia al centro penitenciario de Albolote (Granada). Carmen y Carlos están condenados por un delito contra el derecho de los trabajadores por su participación en un piquete informativo.

Ese mismo día conocíamos como el boicot del PP a la Ley de Dependencia hace que unos hermanos con la misma enfermedad sufran de manera desigual la aplicación de esta ley que reconoce los derechos sociales de las personas que sufren algún tipo de dependencia. Oscar Noen y su hermano padecen atrofia espinal que afecta al movimiento de sus músculos. Su hermano vive en el País Vasco y en seis meses fue reconocido como dependiente y recibe las prestaciones que le corresponden. Oscar sin embargo ha tenido la mala suerte de vivir en Valencia, después de litigar y ganar sus derechos en los tribunales, aun le deben 17.000 euros.

El viernes pasado el Gobierno rechazaba la solicitud de indulto que había realizado Jaume Matas, ex Ministro de Aznar, ex Embajador de la Comunidad Valenciana y ex Presidente del Gobierno Balear. Imputado por doce delitos relacionados con la corrupción fue condenado a 6 años y dos meses de prisión y posteriormente el Tribunal Supremo le rebajo la pena de los seis años y dos meses a 9 meses.

Que caro resulta en este país ser un ciudadano de a pie, y sobre todo que caro resulta defender los derechos sociales, parte integrante de la Declaración Universal de los Derechos Humanos ratificada por España en 1979. Sin embargo es una ganga, ser eso que llaman “Casta” y que tampoco gusta a la propia casta. Sale cuatro veces más caro formar parte de un piquete informativo en una Huelga General contra una reforma laboral que limita derechos que robar el dinero de todos.

Al parecer todos los españoles somos iguales ante la ley, pero unos más que otros.

Miguel Angel Martín

miércoles, 2 de julio de 2014

Réquiem por el cajero de Albalat

Llega el verano y mi familia se dispone un año más a pasar las vacaciones estivales en Albalat del Tarongers, con los primeros viajes transportando bolsas y maletas he descubierto que desde el mes de marzo el servicio de Bankia ya no existe, ni atendido por un cajero en algunas horas del día, ni atendido por un cajero automático las 24. Curiosamente no recuerdo haber leído en la prensa local ninguna queja municipal al respecto. No puedo dejar de fijarme en que todavía en el viejo local de esta sucursal, ahora cerrada a cal y canto, aparece el escudo de la Caja de Ahorros y Socorros de Sagunto. Quién nos iba a decir que en el siglo XXI echaríamos de menos el espíritu de ayuda, servicio y auxilio financiero de organismos del siglo XIX como las viejas Cajas de Ahorro. La realidad es que gracias a la brillante gestión de Jose Luis Olivas y Rodrigo Rato los más de 22.000 millones de euros públicos inyectados en Bankia (a los que se suman otros 120.000 millones en avales y otras medidas de financiación), han servido para que pequeñas localidades como Albalat del Tarongers se queden sin la atención que merecen sus ciudadanos/as. 

Y no lo digo solo por la gente que pasamos allí unos días y sufrimos el incordio de tener que desplazarnos hasta Estivella o Gilet para poder sacar nuestro dinero, sino por un gran número de personas de edad avanzada que no disponen de vehículo y que deben hacer un sobreesfuerzo para hacer algo tan cotidiano como es realizar algún trámite para pagar impuestos o sacar su dinero. Desconozco las gestiones que ha realizado su ayuntamiento, pero esta claro que no han dado ningún resultado. El Alcalde de Albalat debería enfundarse su mejor traje y mover alguna ficha para que la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri cumpla el papel social que le corresponde. De lo contrario los vecinos y vecinas de Albalat deberían de manera colectiva establecer contactos con otras entidades y trasladar sus ahorros a aquellas que adquiriesen compromisos para dotar al municipio de un servicio tan básico como este. A este nivel de desmantelamiento, quién sabe si cualquier día aparece en la puerta del ayuntamiento el mismo cartel que en Bankia: “Este ajuntament serà  traslladat a Gilet...disculpe les molèsties”. 

Feliz verano.

Miguel Angel Martín


jueves, 19 de junio de 2014

El fin ha comenzado


Yo no sé ustedes, pero yo tengo la sensación de que vivimos el final de una época; no me pregunten si la que viene será mejor, no lo sé. Lo que si tengo claro es que lo que venga dependerá de nosotros, de la ciudadanía. Los resultados de las recientes elecciones europeas lo han dejado claro. El éxito de Podemos, puede ser más profundo de lo que algunos parecen querer pensar. Los votos a este joven partido vienen en un 26% de ex votantes del PSOE, y en un 25 % de IU; el resto se lo han arrancado a la abstención. Algo sin duda de una gran significación demoscópica. Mientras en el PSOE, siguen pensando que su problema, es de “caras”; creyendo que la política española es como la tortilla del mismo nombre: una vez estas arriba y otras abajo. Yo les recomendaría a las elites del PSOE que llamen a Grecia, si conocen a algún cargo o militante del PASOK y que les pregunten qué lugar ocupa el homologo socialista español en el ranking griego de partidos políticos (creo que ya es la tercera fuerza política y bajando). Por favor díganle a Eduardo Madina que le pregunte a Francisco Fernández Marugán, Alfonso Guerra, Felipe González, o Elena Salgado o quizás mejor por proximidad a José María Benegas, que significa “Casta”.

También le recomendaría a Cayo Lara que este rápido afán por introducir cambios en la forma de elegir listas electorales que le ha entrado tras la europeas, lo podía haber puesto en marcha antes de colarnos por tercera vez a Willy Meyer; y por favor, si IU/EU quiere tener algún futuro, dejen claro que la política no es una carrera profesional, uno no asciende o promociona desde unas cortes autonómicas a las europeas sin pasar por el mundo laboral. O en este caso, el Parlamento Europeo no debe ser ningún “puente de plata”, ni siquiera un limbo en el que pernoctar mientras arrecia la tormenta. La gente normal, está cansada de las imposturas: decimos una cosa y luego hacemos otra, que curiosamente es casi lo mismo que hacen los grandes a los que criticamos. Basta de Apparátchik!, la política del Siglo XXI no requiere intermediarios profesionales.

La Monarquía, que de tonta no tiene un pelo, sensible a los cambios profundos que se avecinan, muchísimo más que un sismógrafo (su espíritu de supervivencia es proporcional a su “campechanismo”), se ha puesto manos a la obra y ha acelerado el recambio de un Borbón por otro, ya saben, “cambiar algo, para que todo siga igual”. Todo ello antes de que Rubalcaba se vaya, y se desmadre la tropa a la catalana.

Las cosas parecen que empiezan a cambiar en el oxidado mundo de las decisiones políticas de este país. Por eso, estoy contento con el triunfo de Podemos, porque plantean lo que la gente está pensando, porque parten de los problemas sentidos de los/as ciudadano/as; y no por hacer sondeos, sino porque es la ciudadanía la que hace con su participación activa ese discurso. Aunque reconozco que son muchos los retos que tienen por delante. El principal será no convertirse en aquello que critican. Ser capaces de sumar, de poner por delante lo que nos une, lo urgente. No lo que nos separa. Estamos asistiendo a otra manera de hacer política, esperemos que en esta segunda “transición”, los cambios se hagan en la calle, con la gente, y no en los despachos. La irrupción de Podemos ya de por sí, está introduciendo cambios, pero creo que a esta sociedad ya no le basta solo con algunos cambios cosméticos, la gente reclama mucho más y justo ahí está el reto.

El fin ha comenzado.

Miguel Angel Martín

miércoles, 4 de junio de 2014

F6

Manel Fontdevilla en eldiario.es
Jamás pensé que tendría algo en común con Felipe Juan Pablo Alfonso de todos los Santos de Borbón y Grecia (en adelante “F6”). Y no, no se trata de que los dos tengamos un nombre compuesto; ni que pertenezcamos a la misma generación; ni si quiera que ambos tengamos dos hijas. Lo que tenemos en común. Es precisamente lo que más nos separa: ninguno de los dos votamos la Constitución de 1978. Ni nosotros, ni 6 de cada 10 españoles con derecho a voto. En general los menores de cincuenta y cuatro años (el 62%) del censo electoral actual.

Desde 1978, se nos ha vendido machaconamente, “lo difícil y lo complicado que sería modificar la constitución…bla, bla, bla… No se puede estar modificándola continuamente es fruto de un consenso bla, bla, bla…” etc… Sin embargo a los dos grandes partidos,  herederos de esa Transición (que empezó en la calle y término en los despachos), me refiero a PP y PSOE, no les ha temblado el pulso cuando desde los poderes financieros se les ha ordenado que la cambien: aceptación del Tratado de Maastricht y modificación del artículo 135 de la Constitución que sacrifica nuestro Estado Social a la sobrevalorada y mentirosa estabilidad presupuestaria.

Las preguntas, ante todo este lio serian varias: ¿controlando la mayoría de los medios de control social; porque esta oligarquía bipartidista tiene tanto miedo a que la gente de su opinión? ¿A que tienen miedo? ¿No se consideran representantes de la voluntad del pueblo? Es una pena que no se hayan dado cuenta de que la ciudadanía es mayor de edad y que esta crisis nos ha servido para hacer un máster acelerado de participación social, economía y justicia social. Ellos están en las soluciones individuales, la gente se ha dado cuenta que solo podemos salvarnos en comunidad, con soluciones colectivas y para eso tenemos que participar. Es posible que durante algún tiempo consigan obstaculizar las grandes transformacionales que nuestra sociedad necesita. Pero los cambios, cuando se los tapona, son como el agua: termina saliendo por algún sitio o recuperando su cauce. 

Es curioso que en nuestros ordenadores F6 sirva para movernos entre diversos menús del programa, y nuestro “F6” solo sirva para congelarnos  la pantalla democrática. Esto hay que formatearlo o cambiar de disco duro.

Miguel Angel Martín

miércoles, 21 de mayo de 2014

Felicidades

Bernardo Vergara. como siempre en el clavo
Me gustaría aprovechar estas líneas, para de manera general, felicitar a la gran mayoría de partidos políticos que se presentan a las próximas elecciones europeas, por haber conseguido que 6 de cada 10 españoles/as con derecho a voto, manifiesten en las encuestas que no acudirán a las urnas el próximo domingo. Que ninguno piense que está libre de culpa, todos han puesto su granito de arena, también es verdad que los dos grandes (PP y PSOE) han hecho la mayor parte de la tarea.

Tengo amigos que no piensan ir a votar, esperando que la falta de participación sea como un toque de atención deslegitimador de los resultados que les haga reflexionar. Otros, por el contrario opinan que estas elecciones, quizás son de las mas importantes de la historia de la UE. Personalmente estoy un poco con ambos: la opción abstencionista, he de confesar que es muy apetecible, salvo por que a esta gente se la “bufa”. En EEUU llevan muchos años con una participación entorno al 50%, y el despacho oval de la Casa Blanca sigue ocupado como si nada. Además en el Siglo XIX (ese siglo tan añorado por la oligarquía que nos gobierna) el sufragio censitario solo permitía votar a varones mayores de 25 años, propietarios o que demostrasen capacidades para poder ejercer el voto. Este sistema nunca les pareció mal, hasta que la presión obrera les obligo a cambiar. Por lo tanto este argumento no nos sirve. Aunque si el de la opción personal de no participar en este “circo”.

Respecto al segundo argumento, estas elecciones son muy importantes, no solo porque introducen factores democratizadores dentro del entramado institucional de la UE (hasta ahora tenemos un poder supranacional con carencias democráticas, imponiendo limitaciones a estados democráticos de derecho), sino porque estos comicios podrían suponer un cambio en la orientación económica de la UE. Sinceramente, esto último, es algo que tampoco termino de creerme. El alemán, Martin Schulz, candidato de la Socialdemocracia europea, tienen un pacto de gobierno en Alemania con el partido de Ángela Merkel. Y el candidato del Partido Popular Europeo, el luxemburgués Jean Claude Juncker estuvo al frente del Eurogrupo (el club de los ministros de finanzas de la eurozona) entre 2005 y 2013, la época mas dura de recortes hacia los países del sur de Europa. Si les sirve de algo, mis conclusiones serian: a) el bipartidismo es dañino para la salud; B) para ellos, si no votas casi que mejor. c) en la historia de las grandes revoluciones, nunca se ha fusilado a nadie por ser de centro.

Arriesga un poco. Suerte.

Miguel Ángel Martín

Felicidades Mafalfa