martes, 26 de marzo de 2013

SI se puede, pero NO quieren


Claro que se puede modificar una ley hipotecaria que en lugar de proteger al banquero, proteja a la ciudadanía y garantice el derecho a la vivienda; Claro que se puede modificar la última Ley Hipotecaria española de 1909, (ojo he dicho Ley Hipotecaria), y que se diseño en un  periodo en el que había que proteger a la banca que era la que ponía y quitaba procuradores a Cortes (El primer Diputado del PSOE fue Pablo Iglesias en 1910), en aquella época no hacía falta disimular; ahora todo es distinto, es más discreto. 

Los partidos políticos según los últimos datos del Tribunal de Cuentas (2007), deben en ese año 226,7 millones de euros a la banca. Según informaba el diario El País en 2005, de 1993 a 2002 la banca condono al PSOE 17,9 millones de euros y al PP 2,8 millones de euros. Curiosamente en ese mismo periodo el PSOE recibió en donaciones 1,8 millones de euros y el PP 17,4 millones de euros. Qué casualidad suman casi la misma cantidad; quizás estos datos den algo de luz a las reticencias por abordar desde un perspectiva cívica y garantista la ley hipotecaria y el derecho a la vivienda tanto en gobiernos del PSOE como del PP.

La esperanzadora existencia de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y su trabajo diario, ha puesto en evidencia las carencias democráticas de un país que ha mantenido un sistema caciquil a través de una partitocracia que actúa como un autentico cancerbero que defiende ferozmente la portería de los Bancos. Importándoles poco, lo que pasa con la ciudadanía. 

La última campaña de este colectivo, la que pretende que se tenga en cuenta la Iniciativa Legislativa Popular presentada por la PAH, y que no se desnaturalice en el parlamento a base de enmendar todo, menos el titulo; ha removido a la derecha mediática y a la progresía decimonónica. Parece ser que un Diputado puede adoptar en el parlamento decisiones que van en contra de su propio programa electoral, o de los intereses de la gran mayoría de la ciudadanía. Decisión que es posible que envíe a la puerta de muchos ciudadanos a varias furgonetas de antidisturbios perfectamente pertrechadas, un secretario judicial y un cerrajero; pero la ciudadanía afectada no puede ir a la puerta de la casa de un Diputado a contarle de primera mano lo que pueden ser las consecuencias de sus decisiones. Se argumenta el derecho a la intimidad, a la propiedad privada; pero ¿qué pasa con los derechos sociales? (Vivienda, Sanidad, Educación, Trabajo…). Esto se ha roto. Ante tanto fantoche: escrache.

Miguel Angel Martín

martes, 12 de marzo de 2013

Distopía no es una enfermedad ¿o quizás si?

Distopía

Distopía, efectivamente no es un defecto de refracción del ojo, ni un fenómeno que da un color diferente al iris, no tiene  nada que ver con la vista. Ni tampoco con la enfermedad. A no ser que vivir una realidad opuesta a la de una sociedad ideal, pueda considerarse como una enfermedad social. Efectivamente Distopía es el antónimo de Utopía. A nadie se le escapa que estamos asistiendo a la construcción de esta antiutopía. Nuestra cotidianidad asiste al desmantelamiento de la Utopía Ilustrada. Todos tenemos la sensación de que día tras día nuestra sociedad, que parecía que solo podía avanzar y evolucionar, no solo se ha estancado, sino que está retrocediendo. Casualmente este mes de mayo se cumplen veinte años de la Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos de Viena donde se fusionaron los derechos civiles y los sociales; declaración en la que se reconoce en su Art.-5, la indivisibilidad, interdependencia y universalidad de los Derechos Humanos. Es posible que en mayo casi no recordemos que en los dos últimos años, y especialmente en este último, hemos pasado de disfrutar de nuestros derechos sociales y culturales de carácter universal a: Un ataque sin precedentes a la educación pública dañando su calidad y limitando su universalidad; a la práctica desaparición de fondos destinados a la cooperación; de una sanidad pública y universal a otra de carácter corporativista; a una cultura inaccesible a la que se la ve como solo como un negocio; de una legislación laboral que protegía al débil a otra en la que pretende tratar como iguales a los que no lo son; de unos servicios sociales para todos a otros solo para “pobres” y como dijo Olof Palme “un servicio para pobres, será siempre un pobre servicio”. Este panorama no es nuevo, ya paso en la Gran Bretaña de Margaret Teacher donde en el año que llego al poder había un 9% de población en la pobreza y en 1990 cuando dejo de ser primera ministra los pobres representaban el 24%. Lo que está pasando no es una catástrofe es pura ideología. Una ideología cuya Utopía es justo lo contrario de la nuestra, su sociedad soñada es la antítesis de la nuestra, ellos son nuestra Distopía, que no es una enfermedad. ¿O quizás si?
Miguel Angel Martín

viernes, 8 de marzo de 2013

viernes, 1 de marzo de 2013

Darrere de Cases ¿Qué?


La pasada semana asistimos al lamentable espectáculo ofrecido por el PP en las Cortes Generales, respecto a la iniciativa Legislativa Popular de la dación en pago retroactiva, la paralización de los desahucios y el alquiler social, presentada por una Comisión Promotora liderada por la Plataforma Afectados por las Hipotecas. El PP dio marcha atrás en unas horas, y pasaron de su intención de rechazarla, a admitir su tramitación. No se lo pierdan, lo que se votaba no era el fondo de esta iniciativa, sino si se tramitaba, si se debatía. Esto deja constancia de la importancia de las iniciativas legislativas populares y de la participación ciudadana para nuestro sistema “representativo”, y lo digo en el mayor de los tonos peyorativos posibles. El sábado 16 de febrero miles de ciudadanos/as se manifestaron para apoyar esta iniciativa; y curiosamente el domingo 17 de febrero la sección de negocios del diario El País publicaba una entrevista a Josep Vilarasau, Presidente de honor de La Caixa. Entre otras cosas interesantes, una de sus respuestas plantea la gran cuestión del sistema hipotecario español: el problema de los bancos, no son las hipotecas de primera vivienda, sino los préstamos a los promotores. Sin embargo, que curioso que las únicas daciones en pago que están aceptando los Bancos son las de los Promotores Inmobiliarios y en muchos casos no una ni dos viviendas, sino promociones enteras. Que curioso que se acepten estas daciones y tan amigos, quizás, incluso seguirán jugando al pádel el director de la sucursal y el promotor; y sin embargo, no les tiembla el pulso a la hora de desahuciar una familia que lleva un retraso de tres meses en el pago de su hipoteca. En nuestra comarca, en Albalat dels Tarongers, unos abogados metidos a empresarios inmobiliarios con un capital ridículo se embarcaron en una promoción de la que han dejado a varias familias sin casa y debiéndoles más de 200.000 euros. Ellos, solo han tenido que hacer dos cosas: Casarse en régimen de separación de bienes y no tener ningún bien a su nombre, y mientras, a vivir que son dos días, incluso me consta que en todo este tiempo no han dejado de ser fervientes miembros de una conocida falla del Cap i Casal. Incluso en estos momentos es posible que el banco les haya concedido la dación en pago. Esto contrasta con lo que está pasando con miles de honradas familias que han tenido la desgracia de perder su empleo. Como dijo el mismo Vilarasau, “…en todo el mundo siempre han sido los pobres quienes pagan el pato.” ¿No les parece qué ya es hora de que todo esto vaya cambiando? Yo creo que sí. Ah y respecto a estos “empresarios”, seguiremos dando detalles. Buen fin de semana.
Miguel Angel Martín